Aceites y pseudo-grasas: ¿cuáles sí y cuáles no?

Hoy día las grasas están consideradas las grandes enemigas. Veamos que de todo esto es real.

Cuando las personas empezaron a preocuparse por el adelgazamiento, pareció lógico observar cuáles de todos los alimentos aportaban más calorías, e ir contra ellos elaborando todo tipo de estrategias porque, si engordan y tapan las arterias, ¿para qué los íbamos a necesitar? Pero, como dice el dicho popular, lamentablemente “se metió todo en la misma bolsa”, y hoy día las grasas están consideradas las grandes enemigas. Veamos qué de todo esto es real.

“Grasa” es un nombre genérico que se utiliza para designar a los “lípidos” que están presentes en los organismos vivos sean estos del reino animal (grasa) o vegetal (aceite), y cumplen diferentes funciones en el cuerpo humano, todas de fundamental atención como la reserva energética, conformación de la estructura y reguladora-hormonal. Es por ello, y por la importante función antinflamatoria de algunas, que es conveniente reencontrarnos con ellas, hacer una buena selección y consumirlas a conciencia.

Fue allá por los años 70´s, con el boom de las dietas, donde la industria no se hizo esperar y catapultó al mercado todo tipo de pseudo-grasas que parecían servir para fines dietarios porque no aportaban calorías, aunque claramente jamás sirvió para fines de preservación de la salud. Años más tarde y con toda la industria alimentaria “a favor” que no para de ofrecer alimentos dietéticos y de “cero” colesterol, muy por el contrario de lo esperado, el índice de obesidad (y todo lo que esto conlleva) y enfermedades cardiovasculares es más alto que nunca en la historia evolutiva del Ser Humano.

El surgimiento de aceites refinados a precios mucho más asequibles, y de las pseudo-grasas y emuladores de las grasas utilizados como sustitutos en productos de bollería, panificados, helados, aderezos, golosinas, postres… han ido en detrimento de la salud de las personas, de los animales y del planeta. ¿Sabías que hay helados que los puedes dejar 24hs al sol y no se derriten? ¿O que hay incluso profesionales de la salud que siguen recomendando vaselina (un producto derivado del petróleo) como alternativa acalórica del aceite para alinear las ensaladas?

Siendo así existen las grasas de origen animal, los aceites vegetales, las pseudo-grasas y los emuladores como sustitutos químicos.

Las grasas animales son la grasa del animal propiamente dicha con la que se suelen elaborar comidas y productos cosméticos, así como la manteca (mantequilla) y la crema (nata) entre otras. Si has estado siguiendo mi trabajo sabrás que no recomiendo una alimentación basada en animales y, mucho menos, en sus grasas ni en las secreciones que hacen a los derivados grasos por lo cual, y permíteme ser un poco tajante en esto, no voy a hablar de beneficios que la grasa animal pueda aportar, simplemente porque no las tienen. Solo podría tomarme 3 renglones en hablar del “omega 3” que tanta gente piensa que solo el pescado puede aportarlos, pero quiero decirte que hay semillas como las de chía y linaza altas en este ácido graso tan importante y mucho menos contaminadas que un pescado que hoy sabemos es de criadero alimentado a soja transgénica o es de algún río o mar doblado en metales pesados vertidos allí.

Respecto de las grasas hidrogenadas como la margarina, las pseudo-grasas y los emuladores de grasas que están presentes en casi todos los productos comerciales, son ingredientes que se utilizan para sustituir total o parcialmente la materia grasa de los alimentos. Especialmente estos últimos disminuyen el valor calórico (menos calorías metabolizables) y aportan la textura cremosa similar a la de las grasas, pero están elaborados con almidones modificados, celulosa microcristalina y hidroximetilcelulosa de distintos orígenes, elementos de alta toxicidad e imposible digestión. Las incertidumbres toxicológicas que ha planteado su uso hace que no destine ni un segundo más de mi tiempo en hablar de ellos porque el daño que provocan ya habla por sí solo, pienso que no necesitamos demasiados datos para saber que no es no.

 

Sí quiero tomar más espacio al reino vegetal y las maravillas de sus aceites. Existen:

  • Aceites refinados: son extraídos de semillas como del girasol, soja, canola, maíz… que han pasado por un proceso de manipulación industrial en el cuál se los despoja de sus cualidades nutricionales naturales haciéndolos altamente inflamatorios e inadecuados para el organismo sea que se utilicen en crudo o, peor aún, para cocción y frituras.
  • Aceites puros-vírgenes: especialmente los de oliva y de coco. El primero está recomendado para consumir sobre alimentos que se consuman en crudo como en ensaladas o untados sobre el pan; y el segundo (el de coco) para utilizar en la cocción debido a su gran estabilidad y su conversión a un producto mejorado por exposición al calor. A su vez, de ambos aceites existen dos variantes: los neutros que tienen mayor estabilidad y sabor neutro lo que permite incorporarlos en preparaciones dulces o saladas. Y los “extra virgen” que son de más calidad pero también de mayor sensibilidad (especialmente los de oliva por su contenido en clorofila), es decir, hay que cuidarlos de la exposición a la luz y al aire por lo que se recomienda siempre comprar envases pequeños para mantenerlos mejor ya que el abrir y cerrar la tapa como el dejarlo sobre la mesada puede desestabilizarlos.
  • Aceites integrales: son los que se consumen con el alimento entero, ya que vienen dentro de él (en el germen) y se consumen integrados con todo su envase de origen como los que aportan las paltas (aguacates), el coco, las aceitunas (olivas) y la variedad de frutos secos como la nuez, almendras, castañas, pistachos…

Con este artículo quiero informarte sobre la importancia de incorporar una buena calidad y cantidad de grasas saludables en tu alimentación a diario, y que puedas comprobar como tu salud se restablece y tu cuerpo mejora significativamente incluso a niveles estéticos.

Patricia Robiano

Patricia Robiano

Nutricionista at Patricia Robiano
Licenciada en Nutrición (Bs.As. UBA – M.N.3158)
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética (ESPAÑA)
Técnico Superior en Coaching Personal (ESPAÑA)
Postgrado en Psicología Vincular-Familiar (Bs.As.) y actualmente integrando a mis conocimientos Psicología Social y Psicoanálisis.
Autora del libro “Mentes Delgadas, Cuerpos Saludables de autoayuda en el adelgazamiento”, y del libro “Puesta a Punto” de cuatro semanas para una depuración cuerpo-mente, ed. Urano.
Directora de www.patriciarobiano.com.ar donde se nuclean actividades sobre Salud Consciente.
Miembro de la AADYND (Asoc. Arg. de Nutricionistas) y de la SATF (Soc. Arg. de Terapia Familiar).
Escritora y Conferencista Internacional
Colaboradora en medios radiales, gráficos y televisivos de Argentina y España.
Patricia Robiano
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