Algunos mitos acerca de la cocina saludable

Cuando queremos cambiar de hábitos el mundo parece levantarse en contra: aparecen argumentos ridículos para desalentarnos, de boca de nuestros conocidos, en las publicidades o hasta adentro nuestro, casi como un miedo… a redescubrir la alimentación. Soltemos prejuicios y saltemos, que nos espera un mar de cosas ricas.
  • La cocina saludable no es bajas calorías

Ni el azúcar mascabo tiene menos calorías, ni un budín hecho con aceite de coco será menos graso que uno hecho con manteca. Lo más probable es que una cocina natural, basada en cereales, legumbres, grasas saludables y otras bondades, no sea hipocalórica. Humildemente los invito a dejar de contar calorías como criterio alimentario… hay cosas mucho más importantes, como el balance de nutrientes, el tipo de grasas elegidas, la calidad y el origen de los ingredientes usados, la ausencia de agrotóxicos y ultraprocesados. Tampoco tenemos por qué comer platos súper calóricos de la mañana a la noche, ni servirnos doble porción de todo, eso depende de las necesidades del cuerpo de cada quien. Pero lo “light” y lo saludable no van casi nunca de la mano…

  • La cocina saludable es sin harinas

Dejar las harinas” parece ser el santo grial de las nuevas modas alimentarias. Ni se toman el trabajo de diferenciar qué harinas podrían ser mejores o peores, ni se detienen a ver qué le hacen a cada organismo. Creo que el consumidor promedio abusa de la tradicional harina de trigo (lo cual nos otorga un exceso de gluten) y se equivoca al elegir harinas y cereales refinados cuando podría optar por los integrales, con más nutrientes, fibra y una curva de glucosa más suave, no necesariamente tenemos que erradicar las harinas del mundo ni prohibírnoslas para siempre a la hora de cuidarnos. Reemplacemos las harinas blancas por integrales, variemos la de trigo por una diversidad enorme a nuestro alcance: de arroz yamaní, de quinoa, de avena, de garbanzos! Y tratemos de no abusar de los “pancitos y galletitas” porque hay muchas otras cosas en el mundo. La prohibición siempre invita a sufrir, y sufrir no invita a nada saludable.

  • La cocina saludable no tiene gusto a nada

La que no tiene gusto a nada… es la cocina sin ganas! Podemos cocinar con ingredientes nobles o ultraprocesados que el resultado, a nivel sabor, dependerá sobre todo de nuestra atención y dedicación para sacarle todo el jugo. Los productos más saludables suelen ser frescos, cultivados con amor y cosechados en su mejor momento. Si elegimos lácteos serán mucho más sabrosos, y las carnes de pastura también saben más intensamente. El aceite de oliva y el de coco tienen un sabor espectacular, y el dulzor de los dátiles no tiene nada que envidiarle al azúcar refinado (mientras que esta última, en cambio, es sólo dulce sin tener gusto a nada…).

  • La cocina saludable es más difícil

Hay cocina saludable muy sofisticada y la hay también híper simple. Del mismo modo que la cocina convencional! De hecho, no hace falta catalogar cada plato de un lado o el otro del río. Una ensalada puede ser clásica y saludable. Un guiso bien hecho, es tradicional y muy nutritivo. Y algunos postres engañarían a cualquiera: son bien golosos, saludables… y a prueba de principiantes!

  • La cocina saludable es muy cara

Al igual que en los puntos anteriores, diría que hay cocina saludable cara y económica. Pero esencialmente, si no la forzamos, en realidad la forma más barata de alimentarnos va a ser la más natural. Volver a consumir los ingredientes de la forma más simple, aderezando apenas verduras y cereales con oliva, ajo y limón, consumiendo frutas enteras al natural y recuperando la costumbre de ingerir legumbres, nos permite como complemento reducir el consumo de carne y abandonar la dependencia del delivery o de los ultraprocesados, ambos carísimos en comparación con la comida casera y sencilla. Si compramos los productos de estación los conseguiremos siempre más sabrosos y a mejor precio. Las cuentas dan a favor. Y los demás argumentos también! Solo te falta, quizás, animarte y probar…

Natalia Kiako

Natalia Kiako

Fundadora at Kiako, the Cook
Autora del libro "Cómo Como": Un manual de autoayuda en la cocina saludable (Sudamericana) y del blog de recetas Kiako, the cook. Codirige Kiako-Anich (comunicación hecha con textura) y colabora periodísticamente en temas culturales y gastronómicos con medios como Revista Brando, GreenVivant y muchos otros. A la sazón es Licenciada en Letras, mamá de Julia, corredora bajo perfil y curiosa como un gato.
Natalia Kiako
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