Pan de pesto

Una buena idea para acompañar alguna picada o para comerlo por sí solo.

Hoy les traemos un pan súper sabroso, ideal para comerlo así como está o también puede servirse como entrada o para acompañar una picadita vegana. ¡Prueben este pan de pesto y luego nos cuentan!

Ingredientes

  • 400 gramos de harina (nosotras utilizamos mitad integral y mitad blanca 000)
  • 3 gramos de levadura seca
  • 250 cc de agua
  • 1 cdita de sal marina
  • 1 taza de pesto (la receta que más les guste)

Procedimiento

Mezclar la harina, sal y levadura en polvo, y agregar de a poco el agua. Una vez formado el bollo, amasar durante 10 minutos, logrando una masa lisa. Dejar descansar en recipiente cubierto 10 minutos.

Volver a amasar un ratito y otra vez dejar descansar 10 minutos.

Amasar una vez más y esta vez dejar reposar entre 20 y 30 minutos.

Una vez pasado el descanso, desgasificar la masa dándole golpes de puño sobre la mesada y estirar con el palo de amasar hasta que quede un cuadrado de aproximadamente 30 cm de alto por 30 de ancho.

Untar con el pesto toda la superficie. Enrollar la masa desde uno de los lados como si fuera un pionono.

Con ayuda de un cuchillo filoso, cortar el cilindro de masa por la mitad longitudinalmente. Trenzar las dos «mechas» de masa, de manera que el corte quede siempre hacia arriba.

Colocar en una placa para horno sobre asadera. Dejar leudar entre 30 minutos y una hora y hornear a fuego moderado/fuerte hasta que esté bien dorado.

Dejar enfriar sobre una rejilla y aguantarse un rato hasta que se enfríe para poder cortarlo y saborearlo!

Hola Vegan

Hola Vegan

Hola, somos Maru, Lolét y Sabri “Las Veganas Hermanas” y este es nuestro Blog de Recetas Veganas.

Nacimos en una típica familia argentina con ascendencia española e italiana. Nuestro abuelo materno era carnicero y nuestro abuelo paterno criaba gallinas. En las reuniones familiares siempre había asado y pollo a la parrilla, o milanesas de nalga con puré, o estofado con carne y salchicha parrillera acompañando unos fideos caseros o unos ñoquis de papa. En nuestra casa se comía abundante y casero porque mamá y papá eran apasionados de la cocina. Podríamos decir que el placer por comer se nos dio fácil, aunque aprender a cocinar nos costó un poco más.

Si uno está acostumbrado a comer rico y fatto in casa, no puede vivir a delivery o conformarse con cenar cualquier cosa. Aprendimos –tuvimos que aprender– a cocinar en cuanto abandonamos el nido. Más tarde, cuando nos hicimos veganas –casi al mismo tiempo las tres hermanas– el mundo y la cocina se nos pusieron patas para arriba. ¿Cómo haríamos una tortilla? ¿Una milanesa? ¿Una tarta? ¿Cómo preparar medialunas? ¿Tendríamos que decirle adiós para siempre a los bizcochitos de grasa? ¿A la pizza? ¿A las empanadas? ¿Adiós al flan? ¿Chau, mousse de chocolate? ¡No! Poco importan los motivos por los que uno se hace vegano: si te resulta un sacrificio, de seguro será insostenible. Y ninguna de las tres estaba dispuesta a negociar el comer rico. Así fue como, de a poco, empezamos a “veganizar” los platos que ya conocíamos y que nos reconfortaban el alma; introdujimos algunos nuevos y decidimos volcar nuestras ideas en este blog.
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