Panqueques veganos

Sin huevo, sin leche y sin manteca, pero igual de esponjosos, livianos y deliciosos que los tradicionales.

Hoy les traigo una receta 100% vegana y muy rápida para salir del paso. Aptos para hacer unos ricos canelones o para disfrutar solos con dulce de leche (vegetal, claro está).

Ingredientes

  • 8 cucharadas de harina de trigo (1 por panqueque)
  • 1 cucharada de polvo de hornear
  • 1 cucharadita de sal (mejor si es Kala Namak)
  • 1 cucharadita de azúcar rubio
  • 1 pizca de cúrcuma en polvo (para darle color)
  • 400 ml de leche vegetal sin endulzar

Tamizar los polvos para que queden bien integrados.

Preparación

  1. Sumar la leche vegetal. Batir con batidor de alambre para que la mezcla quede lisa, sin grumos. Dejar reposar 15 o 10 minutos.
  2. Precalentar la panquequera. Untar unas gotas de aceite de coco con ayuda de un pincel. Verter un cucharón de la mezcla, girando la panquequera para que se esparza bien.
  3. Una vez que burbujea la superficie, voltear el panqueque con una maniobra o con ayuda de una espátula.
  4. Cocinar apenas unos segundos y retirar.
  5. Volver a untar la panquequera con aceite cada vez que se empieza con un nuevo panqueque.
  6. Una vez finalizados, utilizar para la preparación que más te guste o simplemente disfrutar untados con dulce de leche!

TIP: Para que los panqueques salgan perfectos, la mezcla debe tener el punto justo, ni muy acuosa, ni muy densa. Si el primero no sale bien, no se desalienten. Agreguen harina si no cuajó bien o leche si quedó muy gordito. Batan todo y vuelvan a la carga. Además, recomendamos untar unas gotas de aceite de coco sobre la panquequera CADA VEZ que arranquen con un nuevo panqueque. Así no se pegan jamás y quedan con un doradito hermoso.

Hola Vegan

Hola Vegan

Hola, somos Maru, Lolét y Sabri “Las Veganas Hermanas” y este es nuestro Blog de Recetas Veganas.

Nacimos en una típica familia argentina con ascendencia española e italiana. Nuestro abuelo materno era carnicero y nuestro abuelo paterno criaba gallinas. En las reuniones familiares siempre había asado y pollo a la parrilla, o milanesas de nalga con puré, o estofado con carne y salchicha parrillera acompañando unos fideos caseros o unos ñoquis de papa. En nuestra casa se comía abundante y casero porque mamá y papá eran apasionados de la cocina. Podríamos decir que el placer por comer se nos dio fácil, aunque aprender a cocinar nos costó un poco más.

Si uno está acostumbrado a comer rico y fatto in casa, no puede vivir a delivery o conformarse con cenar cualquier cosa. Aprendimos –tuvimos que aprender– a cocinar en cuanto abandonamos el nido. Más tarde, cuando nos hicimos veganas –casi al mismo tiempo las tres hermanas– el mundo y la cocina se nos pusieron patas para arriba. ¿Cómo haríamos una tortilla? ¿Una milanesa? ¿Una tarta? ¿Cómo preparar medialunas? ¿Tendríamos que decirle adiós para siempre a los bizcochitos de grasa? ¿A la pizza? ¿A las empanadas? ¿Adiós al flan? ¿Chau, mousse de chocolate? ¡No! Poco importan los motivos por los que uno se hace vegano: si te resulta un sacrificio, de seguro será insostenible. Y ninguna de las tres estaba dispuesta a negociar el comer rico. Así fue como, de a poco, empezamos a “veganizar” los platos que ya conocíamos y que nos reconfortaban el alma; introdujimos algunos nuevos y decidimos volcar nuestras ideas en este blog.
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