Papas Fritas sin aceite

Iguales de ricas que las tradicionales, pero mucho -muchísimo- más saludables.

Hoy les traemos una versión saludable de un acompañamiento que todos amamos: las papas fritas. Todos sabemos que pasar por aceite hirviendo a las papas es muy poco saludable y aún así, no podemos contenernos. He aquí nuestra solución.

El secreto es que las papas lleven doble cocción: primero se hierven por unos minutos y luego se llevan al horno. Para prepararlas no necesitan ninguna cosa rara. Aquí tienen la receta.

Ingredientes:

  • 2 papas grandes
  • 1 cucharada de harina
  • 1 pizca de sal marina
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharadita de pimentón
  • 1 cucharadita de ajo en polvo

Preparación:

  1. Encender el horno a 200ºC.
  2. Lavar y pelar las papas, cortarlas en sentido longitudinal en bastones no muy finos ni muy gruesos.
  3. Colocar los bastones de papa en una cacerola con agua fría y llevar al fuego.
  4. Una vez que hierve el agua, contar 5 minutos, apagar el fuego, colar y dejar enfriar.
  5. Mientras, preparar el «rebozado» mezclando los ingredientes (harina, sal y especias) en un bol.
  6. Una vez tibias las papas, secar con papel de cocina o con un repasador limpio, colocarlas en el bol con la mezcla de harina y especias y agitar suavemente para que se cubran con los polvos.
  7. Colocar en una placa para horno con papel manteca o placa de silicona, dejando espacio entre ellas y llevar al horno hasta que estén doradas.

TIP: Calcular una papa grande por persona o dos papas medianas. Las cantidades en la receta son para 2 personas, ajustar según la cantidad de comensales.

Hola Vegan

Hola Vegan

Hola, somos Maru, Lolét y Sabri “Las Veganas Hermanas” y este es nuestro Blog de Recetas Veganas.

Nacimos en una típica familia argentina con ascendencia española e italiana. Nuestro abuelo materno era carnicero y nuestro abuelo paterno criaba gallinas. En las reuniones familiares siempre había asado y pollo a la parrilla, o milanesas de nalga con puré, o estofado con carne y salchicha parrillera acompañando unos fideos caseros o unos ñoquis de papa. En nuestra casa se comía abundante y casero porque mamá y papá eran apasionados de la cocina. Podríamos decir que el placer por comer se nos dio fácil, aunque aprender a cocinar nos costó un poco más.

Si uno está acostumbrado a comer rico y fatto in casa, no puede vivir a delivery o conformarse con cenar cualquier cosa. Aprendimos –tuvimos que aprender– a cocinar en cuanto abandonamos el nido. Más tarde, cuando nos hicimos veganas –casi al mismo tiempo las tres hermanas– el mundo y la cocina se nos pusieron patas para arriba. ¿Cómo haríamos una tortilla? ¿Una milanesa? ¿Una tarta? ¿Cómo preparar medialunas? ¿Tendríamos que decirle adiós para siempre a los bizcochitos de grasa? ¿A la pizza? ¿A las empanadas? ¿Adiós al flan? ¿Chau, mousse de chocolate? ¡No! Poco importan los motivos por los que uno se hace vegano: si te resulta un sacrificio, de seguro será insostenible. Y ninguna de las tres estaba dispuesta a negociar el comer rico. Así fue como, de a poco, empezamos a “veganizar” los platos que ya conocíamos y que nos reconfortaban el alma; introdujimos algunos nuevos y decidimos volcar nuestras ideas en este blog.
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