Invitado al evento de celebración por el primer aceite de oliva de la temporada, Zuelo Novello, estuve en Mendoza cosechando aceitunas, tomando vino y pasándola realmente muy bien.

Luego de la cosecha partimos directamente al restaurant de la Finca, “Pan y Oliva”. Nuevamente disfrutamos la combinación de sofisticación y la rusticidad que pega con el entorno, todo puesto al servicio de sus dos alimentos insignia, acompañado por buen vino. La Biblia, al plato. El evento transcurrió en el patio, donde habían estaciones de comida que ofrecían 4 platos con aceite de oliva como aliado principal: chivo a la chapa, servido en frascos con puré de batata y provoleta de cabra; ceviche con puré de palta sobre chip de batata; panzotti de calabaza con salsa de queso de cabra y mi favorito: el reino del horno de barro, de donde salían focaccias calientes con perfume de romero, panes arrollados rellenos con zapallo y queso de cabra, ciabattas y los quesos neuquinos del genial Mauricio Couly. Mientras tanto, un joven artista amenizaba la comida pintando un cuadro. La imagen del horno de barro rodeado de pinturas, pinceles y copas de vino era un cuadro aparte, que retraté con mi cámara. El cielo era de un azul profundo y el clima, ideal. Una bella cantante interpretaba en vivo y Osvaldo Gross preparaba la mesa dulce. ¿Se puede pedir más?

Por la noche fuimos a “Francesco”, restaurant de cocina italiana, hogar de la entrañable María Teresa, quien ostenta 60 años en los fuegos. Su restaurant tiene un patio trasero muy cuidado y allí comimos un assaggio de sus mejores pastas. Siempre me sorprende cuánto se refleja en la cocina el temperamento y la personalidad del cocinero. Luego de su show de entrada, que fue tan o más delicioso que la comida, pudimos comprobar la pasión que María Teresa pone en sus platos, con los que viene sosteniendo un restaurant que ya es leyenda en Mendoza.

Al día siguiente nos dirigimos al Valle de Uco, una de las regiones vitivinícolas de Mendoza, a encontrarnos con el hoy Alma Pater de los vinos de esa bodega: Sebas Zuccardi, una especie de Dionisio mendocino. Antes de comenzar el recorrido, desplegó un mapa y echó luz sobre algo que siempre me cuesta fijar: las regiones geográficas del vino que son cada vez más específicas y responden a una combinación entre clima y suelo que requiere de una artesanía que sorprende.

Pero volvamos al aceite de oliva, que fue el leit motiv de esta visita. La semana pasada vimos algunas de las características más importantes que hay que tener en cuenta a la hora de elegirlo y algunos tips sobre cómo conservarlo. Hoy comparto una receta ridículamente fácil: Torta Griega en la que este producto se luce en su faceta quizás menos conocida: la dulce.

Torta griega de yogur, miel y pistachos

Ingredientes:

  • 5 huevos de gallinas de campo
  • 225 g de yogur griego
  • 250 g de azúcar integral
  • 75 g de almendras molidas a polvo
  • 160 g de harina integral fina
  • 2 cditas de polvo de hornear
  • 200 g de semolín
  • ralladura de 1 naranja
  • ralladura de 1 limón
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra, preferiblemente variedad “arbequina”

Para la cubierta:

  • 150 g de pistachos
  • 150 g de miel de buena calidad
  • yogur griego

Procedimiento:

  • Precalentar el horno a 160 grados.
  • Mezclar todos los ingredientes para la torta sin ningún tipo de consideración.
  • Colocar la mezcla en un molde de budín inglés o redondo, desmontable de 22 cm de diámetro, forrado con papel manteca, rociado con aceite de oliva y espolvoreado con semolín.
  • Llevar al horno y cocinar hasta que al pinchar un palillo, este salga seco. El tiempo dependerá del formato elegido. La torta de la foto es baja porque está hecha en un molde de 26 o 28 cm. Retirar del horno y dejar enfriar.
  • Cubrir la torta con la miel y los pistachos.
  • Acompañar con el yogur y fruta de temporada.

Nota:

  • Se puede reemplazar el semolín por la misma cantidad de almendras procesadas, pero el semolín brinda una textura interesante.
  • Se puede reemplazar el yogur griego por un buen queso crema.
  • En esta época se puede acompañar con unos membrillos, peras o manzanas cocidos en compota o, en primavera- verano, con frutillas, cerezas o frutas rojas.

Espero que disfrutes esta receta de torta griega, de verás es un espectáculo.

 

Pedro Lambertini

Pedro Lambertini

Pedro Lambertini nació en Córdoba. A los 12 años se mudó a Buenos Aires y desde muy joven viajó por Europa, vinculando la comida y las diferentes culturas. Ya de pequeño cocinaba para familiares y amigos, especialmente influenciado por la cocina italiana de su abuela Rosa Mainero. Más grande, preparaba dulces y tortas por encargo para tiendas. Su experiencia laboral creció pasando por el hotel Caesar (junto a Germán Martitegui y Beatriz Chomnalez) y Sucre (junto a Fernando Trocca), entre otros. Tuvo un proyecto de cocina propia con servicios de pastelería gourmet para bares y restaurantes exclusivos. En 2006, Michael Legge le propuso abrir un restaurante con productos naturales y orgánicos. Así surgió “Natural Deli”, que desde entonces ha aparecido en numerosos medios de prensa, nacionales e internacionales, con sus recetas o prestigiosas críticas gastronómicas.En junio de 2011 se estrena “UNO Único, Natural y Orgánico”, su primer programa de televisión en la señal El gourmet, dedicado a productos de pastelería y panadería integral, utilizando cereales, semillas y granos para lograr productos ricos, nutritivos y novedosos. Desde entonces su presencia televisiva continúa: participó en las temporadas III y IV de la serie “Gourmet Responde”, protagonizó “Frutos de la Sierra. Córdoba” (2012) y en 2013 su tercer ciclo orientado 100% a la cocina saludable desde un lugar poco ortodoxo, filosofía que Pedro permanentemente divulga a través de sus distintas actividades. En 2014 estrenó su primera serie íntegramente grabada en el exterior (Alemania).
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