El cuerpo menstrual

El cuerpo de las mujeres, incluso de aquellas que aparecen como normales, las femeninas, las heterosexuales, las que no son ni frígidas ni histéricas, ni putas ni ninfómanas, el cuerpo de las perfectas madres potenciales, está de todos modos siempre sujeto a vigilancia y regulación. Por definición, el cuerpo femenino nunca es completamente normal fuera de las técnicas que hacen de él un cuerpo social. (Preciado, 2008:147, traducción propia).

El cuerpo menstrual es un campo de batalla de diferentes discursos, un territorio de control, pero también de resistencia por parte de quienes menstrúan. Porque para entender el presente es imprescindible conocer la historia.

El proceso de industrialización fue desplazando las formas tradicionales de hacer algo con la menstruación que le suponía a cada mujer armar individualmente un modo de contener y esconder el sangrado, disimular los productos en el cuerpo, lavarlos, secarlos y luego guardarlos donde quedaran ocultos de la vista ajena, especialmente de los hombres.

Con la aparición de las toallas y los tampones industriales, esa gestión menstrual no sólo se estandarizó sino que se hizo más práctica e higiénica, especialmente a medida que los diseños de éstos fueron mejorando. Además, dado que la efectividad para ocultar cualquier señal del cuerpo menstrual se incrementó con el uso de estos productos “modernos”, se redujo la ansiedad que generaba la posibilidad de que algún indicio de existencia del cuerpo menstrual quedara expuesto en público.

Ese cuerpo menstrual “viejo” que, en muchos casos, torturaba la existencia de las mujeres porque era incontrolable para ellas y las avergonzaba, se fue posicionando como prescindible mediante la compra de estos artículos. Así quedó a disposición de las mujeres un caudal significativo de energía que, cada mes durante años de sus vidas, se concentraba en el cuerpo cuando menstruaban

Entonces, las toallas y los tampones son mucho más que meras tecnologías de gestión menstrual. Son un prisma para 1 reconocer cómo se reprodujeron narrativas tradicionales sobre el género en diferentes planos y, paradójicamente, se los identificó como medios de liberación femenina.

“Menstruar como una mujer moderna” supuso actuar una feminidad que profundizó el posicionamiento de las mujeres en contra de sus cuerpos considerados defectuosos, pero que también les hizo ganar espacios de circulación social en esos días.

En “Cosa de mujeres” Eugenia Tarzibachi traza un exhaustivo recorrido histórico por los significados económicos, sociales y culturales que fueron construyéndose en torno a la experiencia de la menstruación, y demuestra por qué ésta no es un asunto individual y privado -mera “cosa de mujeres”- sino social y político.

Empezá a leer https://goo.gl/KazUhx

Compra el libro https://goo.gl/Tim1bj

Green Vivant

Green Vivant

Donde quiera que te encuentres Green Vivant puede ayudarte a tomar el primer paso hacia una vida más natural, saludable y consciente.
Green Vivant

Latest posts by Green Vivant

Sin comentarios aún ¡se el primero!

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicacada.