Mamá cultiva

Hace ya más de cuatro años, Paola, mamá de Nayra, me decía poniéndome enfrente un gotero de aceite de cannabis: “A mi hija la mejoró esto”.

Nayra sufría de una encefalopatía epiléptica refractaria. Tras más de seis meses en la terapia intensiva del Hospital de Niños habíamos casi descartado toda posibilidad de revertir su pronóstico. Pero Nayra pudo salir de la UTI y el cannabis había sido la explicación.

Una madre valiente había decidido avanzar con un precioso recurso terapéutico que los médicos ignorábamos. Desde ese día se produjo un cambio sustancial en mi vida como
trabajador de la medicina. Jamás pensé que lo que imaginaba como el último período de mi ejercicio activo profesional lo marcaría la marihuana medicinal. Las familias y las madres me llevaron a audiencias públicas para dar testimonio ante diputados, legisladores, autoridades, en su lucha por la Ley de Cannabis Medicinal. Lucha que pasó a ser mi lucha también. Fue entonces cuando conocí un mundo desconocido de colectivos, organizaciones sociales identificadas con el cannabis y de familiares en su dura batalla cotidiana por mejorar la calidad de sus vidas, y la de los suyos. Conocí organizaciones que desde hace muchos años bregan por el reconocimiento de las propiedades terapéuticas de la marihuana.

A los cannabicultores argentinos, que albergan un saber social de la planta y que los profesionales de la salud, o del arte de curar, mirábamos en forma muy despectiva.
Ahí estaban las mujeres de Mamá Cultiva Argentina. Allí conocí a Valeria Salech, que lideraba ese hermoso colectivo que lleva adelante esta lucha por la legalización del cannabis medicinal, que solo será verdaderamente legal cuando haya libertad para el autocultivo. Ahí vi el dolor, pero también la organización social solidaria y la fortaleza para luchar sin resignarse, con convicciones sólidas, construidas en la búsqueda de calidad de vida y bienestar para tantos miles de familias castigadas por enfermedades crónicas muy graves.

La crueldad del sufrimiento de sus hijas e hijos empoderó a esas madres, y ya no tiene vuelta atrás. En lo personal, podría decir que en Mamá Cultiva Argentina renové mi esperanza de que la lucha por el derecho a la salud de un pueblo todavía es posible.

Dr. Carlos Alberto Magdalena

Médico neurólogo infantil del Hospital de Niños R. Gutiérrez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Director de la Carrera de Médico Neurólogo Infantil de la Universidad de Buenos Aires. Sede del Hospital de Niños. Servicio de Neurología. A cargo de la Sección de Neurofisiología y Epilepsia del servicio.

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