Durante el embarazo, dedicarte 100% a lo que tu cuerpo y tu instinto te piden sería lo ideal, pero hay que seguir trabajando, encargarse de la casa, de la familia y de la mar en coche. Por suerte, existen varias opciones para cortar con la rutina y volver a conectar con una misma. Cecilia nos cuenta su experiencia con el masaje Shiatsu.

Muchas veces, la rutina del trabajo y el hogar se hace más exigente durante el embarazo. Ya sea por no querer desligarnos de nuestras responsabilidades de siempre, o para compensar por el tiempo que no vamos a estar disponibles una vez que llegue el bebé, lo cierto es que nos brindamos de lleno hacia afuera, hacemos frente al agotamiento, a las molestias físicas y al instinto de anidar y salimos al mundo a encargarnos de todo menos de nosotras.

Hay muchas cosas que podemos hacer para darnos un tiempito y reconocernos en esta nueva etapa. Hacer algún ejercicio específico para el embarazo, aprender a tejer algo lindo para la llegada del bebé, o alguna terapia alternativa que nos permita conectar con nuestras necesidades físicas y emocionales. Si hay algo que fui aprendiendo en mis embarazos – ¡y éste es el tercero! – es la importancia de escuchar al propio cuerpo, al instinto, saber reconocer nuestras necesidades y permitirnos actuar en función de eso.

Entrando al 6to mes, me encontré cerrando una etapa laboral exigente, que me había agotado física y mentalmente. Ansiedad, falta de tiempo, sumado a las obligaciones cotidianas en torno a mis hijos y a la casa. Necesitaba algo que me devolviera a mi ritmo normal, a mi propio eje, para arrancar con la energía y el instinto puestos en mi familia y en disfrutar las últimas semanas de embarazo. Quería estirarme, descontracturarme, pero también necesitaba algo más profundo para la percepción de mi cuerpo y mis emociones. El Shiatsu es un masaje terapéutico de origen japonés que trabaja mediante contactos, presiones y estiramientos para liberar la energía bloqueada, actuando sobre el fluir del Ki, la energía vital de nuestro cuerpo. No sólo relaja y descontractura, sino que además estimula y equilibra los sistemas nervioso, circulatorio y linfático, aliviando dolores y molestias según la necesidad de cada uno.

No soy muy fan de los spa o circuitos de bienestar. En general se encadenan varias actividades: limpieza de cutis, sesión de meditación, masaje y piedras calientes todo en 2 horas. Muy divertido para ir en pareja o con alguna amiga cada tanto, pero imposible conectar con uno mismo en un circuito que no busca realmente personalizar las actividades ni respetar los tiempos individuales. En Moksha, la experiencia fue diametralmente opuesta. Me recibió Sofía, su Directora, en un espacio lindísimo, amplio y luminoso, lleno de detalles caseros que le daban mucha calidez. Una manta de abuela acá, unos tejidos allá, y la sala para el masaje preparada con lamparitas tenues, almohadones de diferentes colores y tamaños y la ventana a medio abrir dejando entrar un aire primaveral

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Paula, la terapeuta, me recibió con una sonrisa y varias preguntas sobre mi embarazo y mi salud en general. Es importante mencionar cualquier desequilibrio que uno sienta para trabajarlo específicamente. Por mi parte la retención de líquidos, además del dolor de cintura, el cansancio en la espalda y demás clásicos que inevitablemente sufrimos durante el embarazo.

El masaje fue recostada sobre los laterales. Paula se encargó de acomodar almohadones a mi alrededor para quedar en la posición más relajada posible – y lo logró. Me incomoda mucho tener que pasar a la relajación sobre los costados en mi clase de yoga semanal – prefiero seguir con la meditación y la relajación boca arriba – pero en este caso funcionó perfectamente.

El masaje shiatsu combina contactos y tracciones suaves, y es muy placentero concentrarse exclusivamente en la percepción de nuestro cuerpo. Dejar de lado las preocupaciones, las molestias, los dolores y entregarse a la expectativa del próximo contacto, acompañando con la mente y sincronizando el exterior con nuestro interior. Este ejercicio de propiocepción nos va a acompañar muchas horas después del masaje!

La relajación final estuvo acompañada por el sonido de un cuenco. La vibración terminó de cerrar el ciclo del masaje de manera perfecta, ayudando a mi mente a unir todos los puntos de mi cuerpo que habían sido estimulados y rearmando la estructura para volver al mundo con completa conciencia de mi cuerpo relajado y equilibrado. Volví a casa y a la rutina de levantar juguetes, bañar a mis hijos, preparar las mochilas del colegio, la comida y lavar la ropa, pero con una gran sensación de control sobre mí misma. La sesión de masaje shiatsu me ayudó a renovar la energía, y volver a escuchar la voz de mi propio cuerpo para cuidarme física y emocionalmente.

· Me gustó que: el espacio sea hogareño y cálido, y la atención muy dedicada y personalizada.

· ¿Para quienes recomiendo el masaje shiatsu?: No sólo para embarazadas! Perfecto para cuando la rutina te consume y necesitas algo que te devuelva a tu eje.

 

Cecilia González

Cecilia González

Cecilia González – Música, emprendedora, hogareña, esposa y mamá (casi) tiempo completo. Le encanta comer, pero no tanto cocinar. Siempre con algún tejido, costura o bordado a medio hacer.
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