La piel: un viaje hacia adentro

Textura, tonalidad y temperatura son sólo algunas de las propiedades que la piel tiene para hablar de nosotros.

“Todo conocimiento viene solo desde la piel” dice B.K.S Iyengar, maestro fundamental del
Yoga.

Y Freud, nos lleva por un camino parecido cuando habla del desarrollo de la Psique en el niño; tres partes de lo mismo en todo el desarrollo de las Prácticas corporales como la Eutonía y la idea también vale para la diagnosis oriental y la medicina china…

Es que parece que algún secreto guardaremos bajo y sobre la piel.

Frases como “es una cuestión de piel”, “me da piel de gallina” o “no quisieras estar en mi pellejo” son saberes populares que van en esa línea.

Somos piel. Nos habitamos, presentamos, construimos y comunicamos desde ella. Es
nuestro límite concreto con el afuera y a la vez uno de nuestros modos más potentes de
conectarnos.

En el Ashtanga Yoga, que es lo que me convoca y a lo que atiendo en el día a día, la piel
también es protagonista: la piel que suda y elimina toxinas, la piel en su contacto en las
posturas y la piel en la transmisión no verbal de esta práctica.

¿Qué tiene de particular el Ashtanga Yoga en relación con la piel?

El Ashtanga muchas veces no utiliza la palabra para transmitir conceptos, corregir o profundizar. Usamos en su lugar lo que comúnmente se llama ajustes, ayudas o asistencias, que es -desde la técnica- un toque consciente, cuidado y muy específico con un objetivo determinado.

Desde lo más profundo y menos visible, es el modo de acompañarnos maestro y practicante, de estar ahí y ahora presentes, siendo partícipes del proceso de aprendizaje que es la Práctica de Yoga y los descubrimientos a los que nos lleva. Y ahí está la piel, testigo y protagonista de ese momento mágico.

La piel: experta comunicadora

La piel se expresa de maneras contundentes y si estamos ahí para atenderla, tendremos un glosario abierto a nuestro propio autoconocimiento: cuando se enrojece, brota, suda, calienta, enfría, crispa, abre… no tendremos más que pispear un poquito hacia adentro y observar qué de nosotros está ahí en juego.

Seguir la intuición de la piel, en ambos sentidos, de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera… seguir re aprendiendo, seguir su rastro, es una oportunidad para no desaprovechar.

Siempre es buen momento para asomarse, y ver qué tenemos para decirnos a nosotros
mismos, que es donde encontraremos las mejores respuestas para compartirnos con los
demás.

Laura Lebedinsky

Laura Lebedinsky

Laura Lebedinsky transmite la práctica de Ashtanga Yoga desde hace 13 años en la Ciudad de Buenos Aires.
Estudió danza y bailó, durante mas de 20 años. Con estudios de Ashtanga Yoga con Marta Lopez y Andrea Martinez y técnicas Orientales como el Shiatsu con Valerie Gaillard.
Profundiza permanentemente en su practica con el seguimiento de Lino Miele (Escuela de Ashtanga Yoga de Roma, Italia) y nutriéndose de prácticas complementarias como la Eutonía y Técnica
Feldenkrais.
Cultiva en sus clases el aspecto sanador y transformador de la práctica tanto en el plano físico como en lo sutil y energético.
El teatro, la literatura y el arte en general son una fuerte influencia en su mirada sobre la práctica tradicional del Ashtanga Yoga y en su
modo de transmitirla.
Desde el año 2015 organiza Jornadas y Retiros en la Naturaleza en diversos lugares de la Argentina.
En enero de 2019, abre su propio espacio para la transmisión de la Práctica, en El Barrio de Villa Crespo.
Laura Lebedinsky

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