Inhala el futuro y exhala el pasado. Aprender a soltar

¿Viviendo el presente quizás? Bueno, no se trata de pensar en el mañana, sino que éste es un ejercicio para enfocarnos en el ahora. De hecho, pensar” con la respiración es una forma de conectarnos directamente con nuestro tiempo presente.

Cuando nos dicen que tenemos que soltar algo no nos gusta, ponemos una cara como si nos estuvieran sacando una foto con mucho flash, fruncimos el entrecejo, achicamos los ojos, ponemos cara de no me gusta lo que me decís, no es fácil. Hay veces que tenemos que aprender a soltar.

 

¿Cómo hacemos para soltar?

Trabajando para eso. Primero está bien tomar consciencia de a qué o a quién estamos aferrados. Siempre digo que ese es el gran paso, no confundir amor con apego y no confundir la felicidad con el deseo de obtener diferentes estímulos para no vernos o no conectarnos con nosotros mismos.

¿Cuántas personas van a casamientos con alguien de turno para no sentirse solos? ¿Cuántas personas hay en este planeta que están con su pareja para no conectarse con ellos mismos? ¿Cuántas personas vuelven a relaciones del pasado para no vincularse desde el amor genuino? ¿Cuántas personas están con una misma pareja por costumbre? ¿Cuántos le tienen miedo al cambio? ¿Cuántos estímulos necesitas para no verte a vos mismo? Decime, ¿cuántos?

 

Los estímulos

Los estímulos hoy en día son lo mas fácil de encontrar. El celular, la televisión, el comprarse ropa. Estar apegados a la televisión para no sentirse solos antes de irse a dormir. Comprar ropa en cantidad cuando alguien se siente solo, dolido, frustado. La realidad es que vivir en el presente para mucha gente es muy doloroso al principio. No es un cambio fácil, desprenderse de cosas o personas tampoco lo es. Pero más bien pongamos al lado de la palabra soltar la palabra desintoxicar, desintoxicarnos de cosas, desintoxicarnos de gente que no nos hace bien y crear un mundo diferente a nuestro alrededor. No significa que todo eso que nos rodea habitualmente no exista más, sino que a partir de ese momento, uno mismo es creador de su vida y decide cuánto tiempo debe estar en cada situación.

Enfrentarse y verse a uno mismo sin ningún tipo de estímulos es un gran desafío, porque implica un gran poder mental. ¿Cuánto tiempo podés estar sin tu celular? Nos perdemos de un montón de cosas conectándonos a través de los estímulos. Una charla en un café, por ejemplo. Muchas cosas lindas empiezan con una charla, y charlar con uno mismo también cuenta.

Hay algo mucho más profundo y, en la medida que empecemos por conectarnos con nosotros mismos, todo comenzará a cambiar. La tecnología es maravillosa, pero en su justa medida. El apego a las cosas se transforman en hábitos y se impregnan poco a poco. Estaría muy bien descansar de tu celular un día o dos, ¿no crees?

Lo que sucede al entrar en el terreno personal es algo más complejo. No todo el mundo sabe qué es lo que realmente quiere o por dónde va caminando. La gente vive en esta era un poco ciega y un poco despierta. Pero cada vez más parece que algo real aflora y nace con mayor fuerza en nosotros. Poder ver esto es maravilloso. En una clase de yoga, por ejemplo, los estímulos aminoran. No podemos concentrarnos en otras cosas y, si pensamos en algo, pensamos cada vez menos hasta que no pensamos y nos metemos de lleno en la clase. Esta es una herramienta poderosa que tenemos para enfocarnos en el presente.

Las relaciones entre las personas y la relación de estas con sus soledades es un terreno amplio, pero uno debe poder diferenciar cuándo realmente ama a alguien o cuándo está apegado a alguien. El estar solo, para muchas personas significa sufrimiento, pero no porque quieran estar con alguien y no pueden, sino porque lo que no pueden es estar con ellos mismos. Se confunden y empiezan a apegarse a una relación, a su pasado, o piensan demasiado en el futuro teniendo fantasías, por ejemplo. Todas estas situaciones de no enfoque en el presente llevan a querer estar viviendo una película ya vista. Porque no es lo que verdaderamente sucede, es lo que se piensa que sucede, pero no es lo real.

La verdad es que soltar cuesta y se gasta mucha energía viviendo estancado en el pasado por temor a enfrentar el presente de una manera diferente. Cuando el cambio aflora hay miedo, es normal, pero no por eso hay que repetir una y otra vez las historias y los hábitos que ya sabemos que nos hacen mal.

¿Se puede soltar sin sufrir?

Yo pregunto ¿Qué significa sufrir para nosotros? ¿Qué es el sufrimiento? Bueno, en toda nuestra vida, en la medida que haya deseo, habrá sufrimiento. Eso está escrito en los libros sagrados de yoga, es una respuesta muy simple, pero encierra mucho en un sólo renglón. ¿Cómo hacemos para no sufrir? No es algo fácil, pero en la medida que se incorporen hábitos diferentes el comportamiento cambia. En la medida que uno va aceptándose a sí mismo, sintiendo su presente como pasajero y no eterno, de a poco algo empieza a cambiar. Pero esto no se practica solamente pensándolo, sino haciéndolo y ejercitándolo. Uno debe ser consciente de lo que más le cuesta cambiar, e ir por ello. No vale quedarse sentado esperando que los momentos pasen. De esa manera no tomamos acción sobre las cosas. Hacer, accionar, practicar yoga, moverse, meditar, bailar solos en nuestras casas con la música que queramos, disfrutar de un libro, comer algo rico, mirar a los amigos a los ojos ¿Cuántas cosas lindas se pueden hacer sin el uso de estímulos para tapar soledades? Un montón!

El apego a los estímulos tapan soledades, tapan huecos, y crean más vacío. Por dar un ejemplo, cada vez el vacío es más grande, entonces es cuando más ropa comprás, cambiás tu celular con más frecuencia, volvés con tu ex, te separás, luego conocés a alguien y volvés otra vez con tu ex. Te cansás y entonces te tomás varias cervezas el fin de semana con tus amigos y te sentís feliz por instantes. Es fácil eso, sentirse feliz a través de estímulos y con otros. Pero, ¿y vos? ¿Vos cómo sos feliz con vos mismo?

Cada vez más hay relaciones que se parecen más una aplicación de celular que una relación real. Hay gente que es consciente de esto, pero a la vez no pueden evitarlo. También hay personas que no se dan cuenta, y aún duermen. Y hay otras, en cambio, que se enfrentan al estar con ellos mismos, que no es lo mismo que estar solos. Es diferente, es estar presente. Hay que hacerse cargo de uno para poder estar con otro. No hay una fórmula mágica para no sentir sufrimiento, pero lo único que sé es que viviendo en el presente no hay sufrimiento. Hay amor, amor con uno mismo.

El poder discernir el amor del apego, o el apego al estímulo que nos tapa algo que no queremos sentir, es la gran revelación. La palabra viveka en sánscrito, significa discernimiento, y no hay que temerle, porque en el cambio esta la evolución.

Mariana Alegre

Profesora de Ashtanga Yoga, escritora, blogger y fan de Bruce Lee. Amante de los viajes Yogis y del te chai. Enseña el Yoga con pasión y organiza viajes a India todos los años promoviendo su cultura y cultivando mas conocimiento Yógico.
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