Estar solo: Un estado, no una realidad

Estar solo no es tarea sencilla. La vida parece estar diseñada para vivirla en dulce montón. Y en sociedades como la nuestra, en la que el día del amigo es una institución, estar solo parece más difícil aún.

Hace unos días, me comentaron que una búsqueda recurrente en Internet es, nada más y nada menos que “me siento solo”. En este momento de mi vida, la afirmación me conmovió profundamente y decidí escribir sobre este tema, un poco para hacer mi propia catarsis y otro tanto para dar esperanza a todos los que puedan encontrarse transitando por un momento de soledad similar.

Porque la buena noticia es que la soledad puede ser un estado y no necesariamente una realidad. No estamos solos nunca, pues nos tenemos a nosotros mismos y podemos encontrar la compañía y empatía en otros en la medida que lo necesitemos y lo deseemos. Como todo en esta vida, depende de la óptica con la que se mire. Hay que estar atento a los guiños del Universo. La energía con la que camines por el mundo es la que te será devuelta por él.

En algunas ciudades, por ejemplo, estar solo es moneda corriente. En Nueva York, donde viví durante tres años, los restaurantes tienen mesas especialmente preparadas para un solo comensal. Te encuentras estampas como esta muy a menudo: un hombre o una mujer, comiendo una ensalada y leyendo un libro, solos, rodeados de mesas rebosantes de amigos y parejas, haciendo un contraste indiscutible. Y no se los ve tristes ni sintiendo lástima de sí mismos. De hecho, como decimos en Madrid, parecen estar “pasándoselo pipa”.

Vivo en Buenos Aires desde hace casi 5 meses. La verdad es que estoy bastante sola y aunque esta realidad es momentánea y ya comienzo a conocer gente y sitios a los que ir, se hace difícil. Me refiero a estar solo de solo que no te suena el móvil, solo de solo que no tienes a quien invitar a tomar un mate, solo de solo que buscas en la guía del ocio que hacer en la ciudad y hasta fanteaseas con ir a una exposición de arte contemporáneo que te hace sentir muy cool y piensas, voy a ir solo?!

Te miras al espejo y no te pareces en nada a Scarlett Johanson en “Match point” cuando el galán la intersepta por casualidad en un museo y la acorrala contra una pared, besándola hasta dejarla sin aliento. Eso no va a sucederte, o sí? Pues no! Especialmente porque terminaste no yendo.

Lamentablemente, sentirse solo va de la mano de tu estado civil. Si estás en pareja todo cambia aunque los amigos estén lejos o simplemente no estén. Parece que si no estás con alguien no estás completo. No significa que sea cierto, pero es que así se siente. Hasta vestirse se torna complejo. Qué te pones?, algo que te cope para sentirte una diosa…y piensas, “para qué? Igual voy cómoda”…si total la mayoría de las veces terminas de pantuflas mirando Canal Cocina.

Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella. Paulo Coelho

La realidad es que estar solo es tarea difícil y amigarse con el silencio y la introspección no es nada sencillo. Pero se puede! Hay que recordar que es sólo un momento… que nada dura eternamente. Tenemos que ir derribando algunas ideas dinosáuricas como que estar solo y salir a comer, al cine o hasta a tomar algo, no es opción. Hay que animarse a vivir todos los estados que se nos presentan en el curso de la vida, comenzar a abrazar cada momento y sacar el mejor provecho de todas las situaciones. Porque la realidad es la que estamos viviendo y negarla o esperar que desaparezca es evitarse y perder el tiempo.

Mi consejo: salir a la calle! Hay que ponerse divino, vestirse, arreglarse para uno mismo y salir! Y Buenos Aires es la ciudad ideal para hacerlo. Aprovecha, porque nada en esta vida dura eternamente y cuando la soledad te abandone, desearás vagar por ahí, en silencio contigo mismo. Aprovecha ahora! Tienes ventaja.

Para ir apaleando este trance, anoto varios tips que me han servido de mucho para sobrellevar la momentánea soledad y aburrimiento:

  • Empieza por una ducha reconfortante. Estar limpio y tener ropa para estrenar te cambia la manera de plantearte el día…
  • La casa en orden. Tener tu ambiente limpio, ordenado y agradable, nos devuelve tranquilidad y bienestar! A veces hay que empezar por afuera para llegar al interior
  • Deporte! Siempre deporte! Ya sabemos que genera serotonina y que mejora nuestro estado de ánimo. Acá sí que empieza el esfuerzo de verdad, la abulia y la “depre”, que conspiran contra la voluntad! Así que ni lo pienses. Ayúdate con una rutina corta y sencilla o anotate en alguna clase del gim que te haga más sencilla la tarea.
  • Si no tenés Spotify, este es el momento de subscribirte. La música es tu gran aliado.
  • Por último, reta a tus prejuicios y sal a cenar o al cine. Elige un restaurante al que hace mucho querías ir o a ver esa peli que te da ilusión ver en pantalla gigante. Copa de vino o jugo feliz. Cestita de maní con cáscara o pochoclo. Jean y camiseta blanca aplica para cualquiera de las dos opciones!
  • Hay millones de páginas con actividades. Subscríbete y deja que te sorprendan las alertas en tu correo.

Estas son algunas de mis ideas. Seguro se te ocurrirán muchas otras. Lanzate a todas! No hay nada que perder y todo por ganar!

 

Ana Di Segni

Ana Di Segni

Comunicadora. De nacionalidad uruguaya de nacimiento e italiana por herencia paterna.
Librana, de las de la balanza desbalanceada. Viajera empedernida y soñadora incurable.
Vivió en NYC y Madrid durante los últimos 12 años de su vida. Amante del deporte, la moda y la buena lectura.
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