Entrevista a PAZ: “Creo que la gente que más práctica espiritual hace es la que más la necesita!”

PAZ comparte música sagrada y mantras como parte de su camino espiritual. Alabando a la Divinidad como una ofrenda, su voz llega directamente en el corazón de quiénes la escuchan.

Nacida en la Patagonia Argentina, pasó su niñez en Brasil, se formó como Guiónista de Cine en Nueva York, vive en Buenos Aires y encontró su hogar en su corazón. La música y el canto devocional son parte de su camino espiritual y le dieron un propósito a su vida. En su primer CD incluye cantos devocionales y mantras de distintas tradiciones espirituales. Conoce a PAZ en esta entrevista.

¿Qué son los mantras y para qué sirven?

MANTRA es una palabra sánscrita conformada por *man *(mente) y *tra* (instrumento). Son como un “sello” que protege a la mente. ¿De qué? De los propios pensamientos, preocupaciones, miedos, angustia, ansiedad… Son vibraciones que afectan positivamente a la persona y a su entorno. En un sentido bien práctico, recitar mantras te “ancla” en el momento presente.* Es una herramienta muy efectiva para entrar en un estado de
meditación sin esfuerzo. Por medio de la repetición de un mantra, se tiene la mente concentrada en un “soporte de meditación” y se logra fácilmente el estado de no distracción.

¿Por qué le cantamos a Shiva, Ganesha u otras deidades?

Podemos cantar o recitar los nombres de Shiva, Ganesha, Krishna, pero son solo distintos aspectos de la misma “deidad”. Es una distinción aparente. En realidad le cantamos la misma y única fuente creadora, al Ser supremo, o si preferís podes llamarlo amor,  universo. Le cantamos a algo que en apariencia esta afuera, como algo separado de nosotros mismos, pero no es mas que un llamado, una invitación a recordar nuestra verdadera naturaleza, nuestro estado simple y natural es inseparable de la consciencia superior. Cantar mantras es como volver a casa. Es un viaje de la mente directo al corazón.

¿Importa que fe profeso a la hora de entonar mantras?

En absoluto. Tampoco hace falta profesar alguna fe o creencia en particular porque eso seria cerrar algo que es para todos. Lo que importa es que uno se permita entregarse, que sea auténtico. Como cuando decís “te amo” no importa el tono, la afinación, la pronunciación. Llega al otro, cuando sale de un corazón sincero. No hay condiciones en el verdadero amor, así como no hay condiciones para llegar a lo más sagrado. Todos pueden experimentarlo. Algo inmediatamente responde y uno lo siente adentro, como una sensación de paz, alegría o alivio. Por supuesto que cada tradición espiritual tiene sus mantras, porque el mantra es una plegaria, una forma de oración. De chica miraba a mi abuela rezar el rosario y el Ave María en repetición, susurrado, no suena tan distinto a un mantra Budista recitado con un japa mala a toda velocidad, o como cuando estuve en Jerusalén, en el muro de los lamentos,  ese balanceo, esa oración sostenida, es como un mantra. Justamente lo hermoso de los mantras es que te llevan a un espacio de mucha unidad, donde se caen los rótulos, las distinciones, los juicios. El sonido es muy poderoso porque te lleva al silencio interior.

Hacemos música, cantamos mantras para luego disfrutar de ese silencio, que no es para nada vacío. Es un silencio con una cualidad muy particular, lleno de presencia.

Es conectar con algo muy profundo que nos hace sentir parte de un todo. Eso trae Paz.

¿Cómo te encontraste con los mantras?

Hace 18 años tuve mi primer contacto con los mantras. Llegaron a mi vida en un momento muy doloroso cuando perdí a mi madre repentinamente. El primero en aparecer “de casualidad” fue el mantra de Avalokiteshvara: “Om Mani Padme Hung”. Yo lo cantaba Om “MAMI” padme Hung. Imaginate, me gusto porque para mi decía mami! Aún recitando de manera equivocada, yo tenía todo mi corazón puesto en esa oración. Y
como es el Buda de la Compasión, supongo que me tuvo en cuenta con su infinito amor. Me ayudo muchísimo a transitar esa pérdida. Luego fueron apareciendo todos los demás, y siguen apareciendo. Ahora estoy yendo a tocar a Brasil y me puse investigar sobre los cantos a Iemanjá y Oxum. La entrada fueron los mantras Budistas, luego la búsqueda se fue ampliando, a medida que algo en mi se abría más y más. Soy muy curiosa y me encanta estudiar. Tengo pendiente los rezos aborígenes de los pueblos originarios. Es infinito el espectro y un viaje muy hermoso…

¿Quién fue tu maestro?

Uy, hubo muchos Maestros en el camino! Mi abuela, mi madre, la vida misma… Los Lamas Rinchen Kandro y Sangye Dorye, de quién recibí refugio que es la entrada formal al Budismo. El gran Maestro en mi camino fue y es Kalu Rinpoche, un Lama con una gran realización, a quien amo profundamente y con quien tengo una relación muy cercana.
Ahora si hablamos de GURU, hay uno solo. Yo tuve la inmensa fortuna de encontrarlo hace algunos años. Se llama Mooji, de la tradición Advaita Vedanta (No dualidad), discípulo de Papaji y Ramana, un ser completamente iluminado. Maestros pueden haber muchos, pero Gurú es aquién te entregas completamente, en el sentido de que tu corazón lo
reconoce inmediatamente y se terminan las dudas y la búsqueda. Es muy
hermoso, estas en casa.

¿Siempre estas en modo “Om” o sos una persona normal y emocional?

(carcajadas) ¡para nada soy Om!

Creo que la gente que mas práctica espiritual hace es la que más la necesita!

Pero no creo que normal y emocional sean sinónimos. ¿Que es normal? Una norma, una convención. Lo natural – me gusta llamarlo así – es estar en paz y ser feliz. A eso apunto. Todo lo demás es mente. Y la mente, no es un lugar muy fiable ni muy “normal” que digamos. Entonces si me preguntas: ¿estas siempre en tu corazón o en tu mente?, te digo: estoy en un ir y venir oscilante, pero siempre observando y cada vez mas dentro de mi corazón.  Soy sumamente emocional! Por eso a mi me resultó el camino
de los mantras tan afín. Es lo que se conoce dentro de las ramas del YOGA como “Bhakti Yoga”, el camino de la devoción o el amor. Se trata de encauzar justamente esos turbulentos ríos emocionales (que son muy desestabilizantes y cambiantes) hacia el océano en el que confluyen: el corazón.

¿Qué sentis que cambió en vos desde que los mantras son parte de tu vida?

Te puedo decir, mas por lo que otros me cuentan, que por una observación mía, que algo en mi se suavizó, esta mas dulce, estoy más abierta, más disponible, escucho más al otro, estoy mas presente.

Ya no me escapo tanto de lo que me pasa, aunque sea doloroso. Tenía la costumbre de salir siempre corriendo, de todo. Algo en mi aprendió a permanecer, a estar más en silencio, en estado receptivo. Estoy más a gusto conmigo misma.

Pero obviamente surgen emociones, conflicto. Es un proceso... No tengo un Phd en mantras. Pero se que amo más y eso es hermoso…

 

 

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