La importancia del silencio para nuestro cerebro

Hasta hace poco se pensaba que las neuronas no podían regenerarse y que nuestro cerebro estaba condenado a una declive progresiva e inexorable. Sin embargo, con el descubrimiento de la neurogénesis todo ha cambiado. Ahora los neurocientíficos se centran en descubrir qué puede promover la regeneración neuronal.

En este sentido, un grupo de investigadores alemanes del Research Center for Regenerative Therapies Dresden han descubierto que la importancia del silencio para el cerebro es mucho más impactante de lo que se creía. Estos científicos comprobaron que, en el cerebro de los ratones que se quedaban en silencio durante dos horas cada día, crecían nuevas células en el hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria, las emociones y el aprendizaje.

 

El silencio permite que el cerebro le dé sentido a la información

Nuestro cerebro tiene una red por defecto que se activa cuando estamos descansando. Esa red se encarga de evaluar las situaciones e información a la que nos hemos expuesto a lo largo del día y las integra en nuestra memoria o las descarta si son irrelevantes. Básicamente, esa red funciona reclutando una serie de regiones del cerebro, que son las encargadas de seguir trabajando por debajo del nivel de la consciencia. También es la principal responsable de los destellos de genialidad, ya que se encarga de ir atando cabos y buscar soluciones a los problemas.

Recientemente, investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que esa red se activa de forma especial cuando reflexionamos sobre nosotros mismos, por lo que sería esencial para reafirmar nuestra identidad. Estos investigadores también apreciaron que la red por defecto se activa cuando estamos en silencio y con los ojos cerrados, debido a que cualquier estímulo del medio que nos distraiga, la apagaría.

 

El silencio, el mejor antídoto contra el estrés

Las ondas del sonido provocan vibraciones en los pequeños huesos del oído, los cuales transmiten el movimiento a la cóclea, donde esas vibraciones se convierten en señales eléctricas que llegan hasta el cerebro. El problema radica en que nuestro cuerpo está programado para reaccionar de manera inmediata ante esas señales, incluso en medio de un sueño profundo. Por eso, el ruido lo provoca una activación de la amígdala, la cual responde estimulando la producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol, que incrementan nuestro nivel de estrés.

Por eso, no es extraño que, en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cornell, se haya descubierto que los niños que viven en zonas cercanas a los aeropuertos, donde hay mucho ruido, son más vulnerables al estrés. De hecho, estos niños tenían una presión arterial más alta y niveles más elevados de cortisol. Afortunadamente, el silencio tiene el efecto opuesto en nuestro cerebro.

Mientras el ruido causa tensión y estrés, el silencio tiene un efecto sanador y relajante. Así lo comprobaron investigadores de la Universidad de Pavia, quienes descubrieron que tan solo algunos minutos en silencio absoluto son más beneficiosos que escuchar música relajante.

Por lo tanto, ahora ya lo sabes: disfrutá del silencio. Tu cerebro, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Florencia Frugoni

Florencia Frugoni

Prof. Florencia Frugoni
Especializada en Salud y Acondicionamiento Físico
Instructora de Yoga

Considero al individuo como un ser físico, mental, emocional y energético.

Trabajo con personas sanas mejorando su condición física y entrenándolas. También con personas con Factores de Riesgo (sedentarismo, mala alimentación, estrés, hipertensión, hiperinsulinemia, colesterol elevado, tabaco, alcohol, etc.), así como con personas con Enfermedades Crónicas no Transmisibles (obesidad, cáncer, cardiovasculares, diabetes, neurológicas, respiratorias, osteoarticulares, etc) utilizando el ejercicio para PREVENIR y PROTEGER la salud.
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