Poder meditar, meditar para poder

Mucho se habla de la meditación y sus “poderes”. He aquí algunas reflexiones sobre cómo lograr una rutina estable que nos permita alcanzar sus beneficios.
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Me encuentro en este momento en Encinitas, California, un lugar maravilloso sobre el mar que tiene totalmente incorporada la meditación como parte de su vida diaria. Aquí todos los días el sol se pone sobre el océano y la gente se detiene para contemplar en silencio esa soberbia expresión de la naturaleza. Un rato antes, el propio movimiento general empieza a reducir su ritmo.

Mucho se habla de la meditación y sus “poderes”, he aquí algunas reflexiones sobre cómo lograr una rutina estable que nos permita alcanzar sus beneficios.

El poder del Silencio

Es imposible lograr comenzar a meditar si antes no se ha tomado la decisión explícita de hacerlo, y para ello dedicar tiempo y espacio. Elegir un espacio en el que nos sintamos cómodos y un tiempo en el que no seamos interrumpidos son condiciones fundamentales para la práctica sostenida de la meditación. Sin embargo, no son condiciones suficientes: le siguen el silencio exterior e interior. Solo cuando callamos y nos mantenemos en verdadero silencio logramos el primer poder de la meditación: escuchar la voz interior.

El poder de la presencia

Ya con los ojos cerrados y en el silencio de palabras y acciones, sentimos nuestra presencia: el “self” que aparece en nuestro interior. Al comienzo puede ser en forma de pensamientos continuos con una mente que no para. No los rechacemos, no hagamos un esfuerzo inútil. Esos pensamiento son también nuestro yo en presencia buscando liberar nuestra mente. Dejémoslos pasar por nuestra conciencia como los paisajes que se suceden inagotablemente desde la ventana de un tren. Al principio llamarán nuestra atención y poco a poco irán quedando lejanos hasta ser casi imperceptibles. Reconectemos lentamente con nuestra respiración y ahora sí vayamos a nuestro corazón.

El poder del presente

Presente significa momento actual, se relaciona con el estado de presencia pero también ¡es equivalente a regalo! Aquí y ahora solo tengo mi presente y puedo recibir ese contacto como un obsequio. Puedo llevarle luz y calor, abrazarlo buscando reconfirmar mi Paz interior. En silencio, desde mi presencia y en contacto con mi presente, permanezco. Meditar es tomar contacto con mi verdadero yo, es permanecer en presencia-presente, es lograr una mente más clara donde solo lo importante permanezca, donde la verdadera emoción presente se exprese.

Meditar para poder es conectar con la paz interior necesaria para lograr una mente clara y receptiva orientada a la acción asertiva.  Si quieres meditar, comienza por dedicarle un tiempo al silencio y la presencia interior te traerá conexión real con tu presente. Si quieres poder, sentirte capaz de resolver y hacer, ¡medita antes!

Milagros Olivera

Milagros Olivera

Counselor. Creadora de Luminariaz. Entrenamiento en Habilidades Sociales.
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