Meditar: el tiempo de la emoción no es el tiempo de la mente.

Meditar es sintonizar cuerpo, mente y emoción en un ritmo coherente.

La meditación nos lleva hacia un silencio profundo, oceánico, denso. Un mundo Neptuniano, donde los límites se vuelven difusos, y no hay palabras para explicar los saberes y sentires. Neptuno es un “planeta espiritual” o transpersonal y símbolo de la inspiración, de energía onírica y empática, de conexión con el todo. Un universo sin palabras, donde nace la creatividad. De alguna manera, entrar en contacto con este caos, nos ordena.

En el Tarot este universo de sombra se representa por la carta de La Luna que nos manifiesta nuestros propios pantanos interiores, todo lo desconocido a lo que no nos queremos acercar.  Es muy confuso si queremos llegar desde la mente: como una obra abstracta, pero si abrimos esa otra mirada, somos capaces de contemplar con claridad toda la belleza de la que somos capaces.

Nos incomoda porque es un mundo que no aceptamos como nuestro ya que no podemos dar cuenta de él con nuestros recursos diurnos. Estamos demasiado habituados a explicar, verbalizar y dar forma incluso a lo que no podría tenerla.

Vivimos con una fantasía de control inculcada desde la infancia: Pasamos de la presión de los padres a la presión de los maestros, luego de los profesores, más tarde de los jefes, desde ahí a la presión social y derechito a la peor de todas: la propia.  Somos demasiado exigentes y estamos midiendo nuestra productividad en todo lo que hacemos. Es agotador vivir pendientes de la producción y el rendimiento. Nos ponemos metas continuamente y olvidamos dejar lugar a la magia, a que el amor suceda, a que el viento nos despeine. En medio de este universo de medidas y limitaciones, la meditación nos recuerda que somos infinitos e ilimitados.

Meditar nos vuelve más sabios. Nos da perspectiva, al observar nuestra mente nos damos cuenta de que no somos sólo mente. Al mirarla sin juzgar vemos que no tenemos que ser esclavos de lo que ella dicta. Descubrimos que nos hace trampas, se pone de mal humor, celosa, alegre y triste, y es hiperactiva, pero que no tenemos por qué correr tras ella.

La meditación funciona como “higiene mental”, sacar la basura, afinar los talentos y ponerse en contacto con lo sagrado en uno mismo. Nos duchamos todos los días y limpiamos nuestro cuerpo, la casa y el auto, pero, ¿alguna vez limpiamos la mente? Al dedicarle tiempo a la meditación sentimos y pensamos con mayor claridad y vemos todo con mayor perspectiva.

No podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí tenemos control sobre nosotros mismos.

No importa lo que esté pasando afuera, si estamos conectados con nuestro centro, todo estará bien.

Valeria Fedorowicz

Valeria Fedorowicz

Mi nombre es Valeria Fedorowicz, nací en Buenos Aires bajo el sol de Piscis y gracias a mi ascendente en Tauro vengo aprendiendo a paso firme, las maravillas de estar encarnado. Estudié actuación, cine y redacción; pero fue cuando puse el cuerpo y realicé el profesorado de yoga que empecé a conectarme con mis ansias de saber más profundas y comencé a dar lugar en mi vida a otras magias como la astrología y el tarot. Dejé de comer carnes intuitivamente en 2005 y un montón de condiciones a las que estaba habituada (constipación, sinusitis, anemia, resfríos cada mes) se alejaron de mí para siempre.
En 2012 me formé como Instructora de Yoga Integral en Yoga Kai, en Palermo, profundizando luego en Ayurveda, Hatha, Ashtanga, Yin Yoga y Vinyasa Yoga; principalmente en Argentina, España y en India.
Al día de hoy no paro de formar a otras personasy formarme día a día, ya que para mí es una forma de vida.
En 2013 comencé compartir en mi página Siempre Yoga información sobre Yoga y Meditación para contribuir a que llegue cada vez a más personas. Tímidamente fui agregando cada vez con mayor libertad, info sobre mis otras pasiones.
El Yoga cambió mi vida desde un lugar muy hermoso, un lugar desde el cual pude comenzar a aceptarme, amarme y cuidarme como nunca antes.
Comencé a gustarme con todos mis colores y mis contradicciones. Dí rienda suelta a mi pasión por la Astrología y el Tarot, conecté con mi esencia femenina más allá de mi accionar solar y racional.
Entonces mi alimentación nutricional y afectiva cambió.
Comenzó lo que yo llamo el Círculo Virtuoso:
Mi alimentación devino fisiológica y me formé atravesando mi propia experiencia de depuración en el Espacio Depurativo, tomando herramientas del coaching y el PNL para comprender el funcionamiento de patrones arraigados y transformarlos.
Desde este lugar de expansión con mucho amor por los procesos de desarrollo de nuestro potencial, abro mi corazón y comparto estas herramientas.
Valeria Fedorowicz

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