Vivir aquí y ahora: el tiempo no del tiempo

Para todo hay un tiempo en nuestra vida. Todo lo que vive atraviesa ciclos, hay un tiempo de cosechar, un tiempo de sembrar y un tiempo de florecer.

Todo tiene su ritmo, cuando encontrás el tuyo, tu vida fluye y evoluciona de manera natural.

El Dr. Daniel Siegel, un psiquiatra que trabaja investigando cómo nuestras experiencias dan forma a nuestro cerebro y nuestro pensamiento, encontró lo que el llama la mejor manera de tener un cerebro sano que sustente el bienestar de las personas y una vida plena.

Enlistó siete maneras diferentes de utilizar el tiempo cada día.

1) Tiempo de sueño reparador

El tiempo necesario para que las células se regeneren y descansen.

Durante el sueño profundo, todo nuestro cuerpo se restablece: nuestros riñones limpian nuestra sangre, nuestros órganos se desintoxican, los tejidos musculares se reconstruyen. Y está comprobado que consolidamos  nuestros recuerdos.

2) Tiempo de ejercitarnos físicamente

El tiempo de movimiento necesario que los músculos y los órganos se activen.

Realizar actividad física de forma regular es decisivo en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina , la autoestima y genera felicidad.

3) Tiempo de concentrarte

Estar en soledad te permite entender qué es importante para vos.

Cada día realizamos actividades en soledad, desde leer hasta caminar por el parque. Aunque parezcan actividades de ocio, muchas de ellas están ligadas a nuestro clrecimiento y desarrollo personal, al permitirnos estar solos con nosotros mismos de vez en cuando, podemos reencontrarnos y pensar sobre nuestra vida.

4) Tiempo hacia adentro

Meditación, oración o simplemente autoexploración.

Conexión, reconexión o simplemente habitarnos. Comunicarnos con lo divino en nosotros y percibir lo sagrado de nuestra vida. Ritualizar nuestra experiencia y tomar contacto con la fuente, el universo, Dios, la humanidad, la Pacha Mama o cómo sintamos que se llama eso que es parte de un orden superior nos recuerda que somos parte de algo más grande.

5) Tiempo hacia afuera

Aquí y ahora. Ocio y observación del afuera.

Ser y estar en el aquí y ahora, y hacerlo sin agenda, sin mirar el reloj.

VIVIR, así, con mayúsculas. Gozar de la existencia.

6) Tiempo de juego

Diversión y distracción que activa tu niño interno y tu creatividad.

Cuando crecemos, los juegos no desaparecen, sino que se transforman. Pasamos de las escondidas a la botellita y de ahí a las cartas.

Todos los juegos son una forma de enfrentarnos al mundo desde otras perspectivas, desde la imaginación, retando lo que percibimos como absoluto y ofreciéndonos un nuevo universo de posibilidades. Seguir jugando cuando somos adultos es una forma de potenciar la creatividad en la resolución de conflictos y abrir la comprensión a respuestas diferentes.

7) Tiempo de conexión

El tiempo de conectar con los que amas.

El amor es el motor esencial de nuestra vida. Mientras nos pasemos el tiempo priorizando la productividad vamos a vivir buscando una meta que nunca llega. Nuestros afectos son lo real, nuestro amor nos mantiene plenos y felices. Volver a animarnos a vernos y abrazarnos sin teléfonos de por medio, sin pantallas y sin una finalidad más que compartirnos es vital.

 

Esto nos brinda una guía para que el tiempo sea nuestro aliado y no nuestro enemigo.

Cada una de estas áreas nutre distintos aspectos de nuestro crecimiento personal y activa distintas áreas del cerebro. Nos lleva a una conciencia expandida.

Podemos alinearnos con nuestro tiempo de vida y fluir con armonía.

Deseo de todo corazón que este texto te llegue y te brinde bienestar, calma y felicidad.

 

Namaste.

 

Valeria Fedorowicz

Valeria Fedorowicz

Mi nombre es Valeria Fedorowicz, nací en Buenos Aires bajo el sol de Piscis y gracias a mi ascendente en Tauro vengo aprendiendo a paso firme, las maravillas de estar encarnado. Estudié actuación, cine y redacción; pero fue cuando puse el cuerpo y realicé el profesorado de yoga que empecé a conectarme con mis ansias de saber más profundas y comencé a dar lugar en mi vida a otras magias como la astrología y el tarot. Dejé de comer carnes intuitivamente en 2005 y un montón de condiciones a las que estaba habituada (constipación, sinusitis, anemia, resfríos cada mes) se alejaron de mí para siempre.
En 2012 me formé como Instructora de Yoga Integral en Yoga Kai, en Palermo, profundizando luego en Ayurveda, Hatha, Ashtanga, Yin Yoga y Vinyasa Yoga; principalmente en Argentina, España y en India.
Al día de hoy no paro de formar a otras personasy formarme día a día, ya que para mí es una forma de vida.
En 2013 comencé compartir en mi página Siempre Yoga información sobre Yoga y Meditación para contribuir a que llegue cada vez a más personas. Tímidamente fui agregando cada vez con mayor libertad, info sobre mis otras pasiones.
El Yoga cambió mi vida desde un lugar muy hermoso, un lugar desde el cual pude comenzar a aceptarme, amarme y cuidarme como nunca antes.
Comencé a gustarme con todos mis colores y mis contradicciones. Dí rienda suelta a mi pasión por la Astrología y el Tarot, conecté con mi esencia femenina más allá de mi accionar solar y racional.
Entonces mi alimentación nutricional y afectiva cambió.
Comenzó lo que yo llamo el Círculo Virtuoso:
Mi alimentación devino fisiológica y me formé atravesando mi propia experiencia de depuración en el Espacio Depurativo, tomando herramientas del coaching y el PNL para comprender el funcionamiento de patrones arraigados y transformarlos.
Desde este lugar de expansión con mucho amor por los procesos de desarrollo de nuestro potencial, abro mi corazón y comparto estas herramientas.
Valeria Fedorowicz

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