Criar con límites y amor

Muchas veces se confunde a la crianza respetuosa, con la ausencia de límites.

Pienso que poner límites es un acto de amor. Es poder mirar al otro subjetivamente, cuidándolo y conteniéndolo desde lo más profundo. Es darle un sentido desde el respeto y el afecto.

El límite, o la puesta de este, debería ser una construcción desde el primer día, acorde con los valores, creencias, normas sociales e ideales de cada familia.

¿Pueden ser flexibles? ¿Por qué no?

Por eso hablo de construcción, de algo que no es fijo, se pacta, se acuerda y se puede volver a construir en el flujo constante del día a día. Siempre apelando a la conciencia y en forma responsable; sabiendo que nos podemos equivocar y volver a pactar.

Los límites pueden ser explicados con fundamentos, es más deberían ser así, ya que el mensaje que le transmitimos al niño es de un padre que sabe lo que hace, sin mandar autoritariamente porque sí; de manera arbitraria.

El límite también debería ser coherente y consecuente con nuestro hacer. Pregonar con el ejemplo es el mejor espejo que podemos brindarle a nuestros hijos.

No existe una receta perfecta, cada familia irá ensayando las que más les convengan, en un proceso de crecimiento donde el diálogo sea la moneda corriente, dejando espacio en lo posible, para la negociación y el consenso.
Infundir respeto no significa que nos teman. Todos nos equivocamos, lo importante es poder reflexionar y pensar para poder reparar.

Siempre que podamos, seamos los adultos sus guías y no sus jefes, transmitiendo dentro de nuestras posibilidades, como dije al principio de la nota, los límites con amor y desde el respeto!


*Sandra Herzberg Especialista en Crianza de ACADP

Green Vivant

Green Vivant

Donde quiera que te encuentres Green Vivant puede ayudarte a tomar el primer paso hacia una vida más natural, saludable y consciente.
Green Vivant
Sin comentarios aún ¡se el primero!

Deja una respuesta

Tu dirección de email no será publicacada.