Gabriela y Camilo son dos viajeros de alma que lograron lo que muchos sueñan: viajar como estilo de vida. Camino a México, desde Buenos Aires, fueron dando forma al proyecto que hoy reflejan en su blog. Un viaje de vuelta, desde Norteamérica al punto de origen, de forma sustentable y responsable, pedaleando sus bicicletas de bambú y empapándose de la cultura y la naturaleza de cada lugar a su paso. Una historia fascinante para compartir.

¿Cómo empezó Plan B Viajero?

El proyecto comenzó en diciembre de 2012, cuando salimos de Buenos Aires con el sueño de viajar por tierra hasta México. Si bien habíamos hecho viajes mochileros, nunca uno tan largo y sin boleto de vuelta. Al principio sólo fue por el mero gusto de viajar; luego fuimos comprendiendo que queríamos hacer del viaje nuestro estilo de vida.

¿Por qué el nombre “Plan B”?

Porque no somos personas que se fueron de vacaciones, sino viajeros y queremos ir más allá de la cara bonita. Buscamos involucrarnos, aprender de la cultura y las costumbres de los locales. No manejamos grandes sumas de dinero, por lo que también nos las rebuscamos para conocer sin gastar mucha plata, y es justamente lo que compartimos en el blog

¿Por qué le dieron un perfil ecológico al viaje? ¿Por qué eligieron bicis de bambú?

Con el correr de los meses y del viaje comprendimos que habíamos cambiado. Ver otras realidades nos ayudó a crecer y a creer: un mundo mejor es posible. Nació la necesidad de buscar una existencia más sustentable, en armonía con las personas, con la naturaleza y por sobre todo, con nosotros mismos. Comenzamos a replantearnos todos nuestros hábitos. Nos dimos cuenta de que no basta con separar la basura y reciclar, había que ir más allá. Así fue como modificamos nuestros hábitos cotidianos y hasta aprendimos a hacer nuestro propio shampoo y pasta dental. Nos empezamos a interiorizar sobre qué comíamos, de donde venía y a costa de qué. Las bicis de bambú fueron un devenir de todos esos cambios; queríamos planear la vuelta desde México hasta Argentina y deseábamos que fuera literalmente con nuestro propio esfuerzo. De casualidad dimos con una nota que hablaba sobre bicicletas de bambú y las maravillosas cualidades del denominado “acero vegetal”, nos pusimos en contacto con una empresa mexicana dedicada a la fabricación artesanal de cuadros de dicho material llamada Bamboocycles, y obtuvimos su apoyo para nuestro proyecto. El bambú es una de las plantas que más rápidamente crecen en el mundo (algunas especies pueden crecer hasta 1 metro al día). Aporta un 35% más de oxígeno que los árboles. Es capaz de regenerarse completamente sin necesidad de replantarlo, no requiere de pesticidas u otros químicos pues tiene su propio agente antibacteriano y crece con tanta facilidad que tolera incluso condiciones de sequía e inundación. Como bicicleta es resistente a la ruptura, a impactos y a flexión. Su estructura permite que se comporte como un amortiguador natural de vibraciones, ya que absorbe el impacto.

¿Cuál es el momento más duro que recuerdan durante las aventuras? ¿Y alguno especialmente feliz?

Creo que momentos duros hubo dos bien marcados: Uno fue cuando nos quedamos varados y sin dinero en un pequeño pueblo colombiano dedicado a la producción del café y donde no había agua. Literalmente las personas del pueblo recogían el agua de lluvia y la acumulaban durante los meses de lluvia, nosotros habíamos llegado en tiempos de sequía y el agua que había para bañarse provenía de las marrones aguas de una laguna cercana. El segundo momento duro fue el cruce de Colombia a Panamá. Lo hicimos en lanchas por el Caribe (ya que no hay paso legal por tierra), nos tocó tormenta y el viaje que se suponía duraría 6 horas, duró 2 días. Realmente hubo momentos en los que pensamos que íbamos a morir y eso hace que pienses mucho. Hoy podemos recordarlo con gracia y entender que necesitábamos pasar por ello para aprender y desprendernos de lo que estábamos cargando sin saber. ¡Momentos felices hubo muchos! Como llegar hasta una isla paradisíaca, subir un volcán, compartir con los zapatistas la llegada de un nuevo año, observar de cerca tortugas y lobos marinos en su hábitat natural o simplemente disfrutar de una maravillosa puesta de sol.

¿Qué es lo que más los sorprendió hasta ahora?

Por sobre todo, lo que nos sorprende día a día es la generosidad y solidaridad de la gente. En cuanto a lugares que nos sorprendieron, fuero muchos pero algunos para destacar como Salar de Uyuni (Bolivia), Playa Los Frailes (Ecuador), Capurganá (Colombia), Semuc Champey y Lago Atitlán (Guatemala), las playas de Baja California Sur (México). Un lugar que pensamos sería muy distinto fue Cartagena de Indias; las fotos de las increíbles playas y de la ciudad amurallada no retratan la desigualdad social, la pobreza y la discriminación que son moneda corriente en dicha ciudad.

¿Qué hacían antes de empezar este proyecto? ¿Qué se imaginan haciendo al completar el itinerario?

Antes de empezar este proyecto ambos trabajábamos, mientras yo estudiaba Historia del Arte en la ciudad de La Plata y Camilo jugaba al rugby en el Italiano. De esta etapa pensamos culminar con un documental audiovisual, que iremos produciendo y compartiendo en el trascurso del recorrido. Esperamos que esto sea el primero de una serie de contenidos audiovisuales respecto de hábitos de vida sustentables y responsables que vayamos descubriendo en el trayecto de nuestros recorridos por los diferentes países. El viaje se ha convertido en nuestro estilo de vida, así creo que cuando terminemos éste (que estimamos llevará más de dos años), la idea será seguir continuar aprendiendo y compartiendo esta forma de vivir.

 

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