La inflamación silenciosa

La inflamación es un signo de desarmonía del organismo, que muchas tradiciones ancestrales como la Medicina China y el Ayurveda tomaban en cuenta, orientándose hacia la prevención y detección de desequilibrios mucho antes de que se manifieste la enfermedad. Recién en los últimos años, la medicina occidental con enfoque integrativo ha empezado a considerarla seriamente.

Algunas de las enfermedades relacionadas con la inflamación son: fibromialgia, fatiga crónica, artritis, cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad, enfermedad celíaca, alergias, intestino irritable, eczema, psoriasis, asma, incluso muchas enfermedades consideradas psicológicas como trastornos de ansiedad, algunos casos de autismo, hasta esquizofrenia.

La causa de la inflamación todavía está en discusión, sin embargo, hay investigaciones muy serias que relacionan la inflamación con la salud del intestino. Un aumento en la cantidad de microorganismos dañinos y una disminución o insuficientes microbios benignos -llamados probióticos- podrían estar generando una inflamación silenciosa sin que nos demos cuenta.

El desbalance de la flora intestinal puede aumentar la permeabilidad de las paredes del intestino permitiendo que bacterias dañinas, toxinas, desechos, alimentos no digeridos, hongos y parásitos pasen al torrente sanguíneo y de allí se dirijan a distintas partes del organismo, provocando inflamaciones crónicas, debilitamiento del sistema inmune por agotamiento y, finalmente, desencadenamiento de enfermedades graves.

 

 Principales causas del desbalance de la flora intestinal

  • El uso indiscriminado y excesivo de antibióticos.
  • El exceso de sustancias tóxicas en los alimentos.
  • Malos hábitos alimentarios.
  • Dietas muy altas en proteínas animales.
  • Pastillas anticonceptivas.
  • Consumo excesivo de analgésicos.
  • Altos niveles de estrés.

 

¿Cómo bajar los niveles de inflamación?

  • Ayudando a nuestro cuerpo a mejorar la digestión y restablecer el equilibrio de la flora intestinal.
  • Mejorando la dieta.
  • Consumiendo más productos orgánicos libres de pesticidas.
  • Reduciendo los productos industrializados que contienen colorantes, conservantes, antibióticos.
  • Evitando aquellos alimentos a los que tenemos mayor sensibilidad ya que activan en exceso el sistema inmune provocando alergias.
  • Reduciendo el consumo de carnes inflamadas, cuidando de que sean de pastoreo o de animales salvajes.
  • Consumiendo más alimentos fermentados como kefir, kombucha, chucrut no pasteurizado preparado con sal marina o del Himalaya.
  • Evitando beber durante la comida ya que el líquido diluye las enzimas digestivas.
  • No sobrecargando el estómago con alimentos. Es mejor repartirlo por lo menos en tres comidas diarias.
  • Desayunando bien.
  • Comiendo por lo menos dos horas antes de acostarse.
  • Comiendo lo más tranquilo posible y dándose el tiempo necesario.
  • Masticando bien, ya que el proceso digestivo comienza en la boca.
  • Si fuera necesario incluir algún suplemento probiótico que contenga más de 50.000 bacterias, sin que falten lactobacilus y bifidobacterium bifidus.
  • Consumiendo vinagre de manzana fermentado para ayudar al cuerpo a producir ácido clorhídrico (evitar esto en caso de úlcera).
  • Realizar actividad física.

Sin duda, si tomamos una actitud proactiva con respecto a nuestra salud y realizamos algunos cambios en nuestros hábitos, estaremos favoreciendo ampliamente nuestro bienestar integral.

Liz Alcalay

Liz Alcalay

Como terapeuta integrativa mi atención está enfocada en crear las mejores condiciones posibles para que cada persona pueda desarrollar su pleno potencial conectándose con su verdadera esencia más allá de los roles adjudicados familiar o socialmente.

Al abrirnos a la posibilidad de una mirada integradora que reúne el plano físico, emocional, mental, social y espiritual, podemos reconocer una realidad interrelacionada y así descubrir nuestra íntima conexión con la vida en todas sus dimensiones.

Cada persona es un ser único y singular, y es un objetivo de la terapia que no sólo podamos reconocer esa singularidad sino que también podamos abrazarla en su totalidad desde un corazón abierto y compasivo.
Liz Alcalay
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