Empezó el calorcito en la ciudad. Ya aparece en las vidrieras ropa más liviana y colorida, el calendario avanza, y eso hace que empecemos a soñar con las tan deseadas vacaciones. En lo personal, estos días de sol me dan ganas de viajar a lugares con mucha naturaleza, donde poder conocer nuevas culturas. Pensar en viajar es pensar en experiencias placenteras y en darnos gustos. Pero ¿alguna vez te detuviste a pensar cuál es el efecto de tus vacaciones en el ambiente?

El impacto

El turismo es una de las actividades económicas más importantes a nivel global y genera más del 10% del Producto Interno Bruto Global y mueve a cientos de millones de personas por año. Pero, ¿cuál es el impacto de este traslado? ¿Y cuáles son las opciones para viajar de manera ambiental y socialmente amigable?

Puede resultar muy tentador hospedarse en un cómodo gran hotel frente a la playa, quizás incluso tenga un pequeño parque privado con llamativas plantas y césped natural, pero… ¿se pusieron a pensar que muy probablemente esas plantas no sean propias de ese ambiente? ¿Y que para construir ese majestuoso edificio se modificó el ambiente natural? ¿Dónde van todos los residuos y desechos resultantes del hospedaje de decenas y hasta cientos de personas a la vez?

La relación entre el turismo y el ambiente involucra muchas actividades que pueden tener efectos adversos al ambiente, las cuales se relacionan con la construcción de una infraestructura necesaria para el desarrollo de la industria, tales como carreteras, aeropuertos, hoteles, restaurantes, etc. ¿Sabías que la industria del turismo y los viajes contribuyen alrededor del 5% del total de las emisiones de dióxido de carbono globales? Si todo sigue igual, para el año 2035 se prevé que las emisiones globales de dióxido de carbono del turismo aumenten un 130%.

Es decir que el turismo genera gases de efecto invernadero que fomentan el cambio climático y, a la vez, sufre sus efectos. Ya se observa que los días de verano duran cada vez más, esto puede ser beneficioso para el turismo de sol y playa, pero no tanto para el turismo de invierno. Por otro lado, las zonas costeras se verán afectadas por un aumento de nivel del mar y de la erosión de las costas; por ejemplo, en Argentina, esto ya empieza a observarse en toda la costa y, especialmente, en la Bahía de Samborombón y alrededores.

A la vez, en muchos lugares, los principales agentes de turismo suelen ser de capitales extranjeros, lo cual hace que los ingresos generados no siempre queden en las comunidades que visitamos.

Este es el cuadro más habitual y merece que prestemos atención para mejorarlo. Pero atención, no todo es catastrófico. Por suerte, mucha gente ya se ha puesto en acción y existen alternativas para vacacionar respetando el ambiente y protegiendo el planeta de tantas consecuencias dañinas. La semana que viene, les cuento cuáles son estas propuestas, y qué podemos hacer individualmente para practicar un turismo consciente. ¡Hasta la próxima columna!

Paz Gonzalez

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