Algunas reflexiones y tips simples para que la vida de nuestros chicos sea más equilibrada, con hábitos sustentables y saludables.

En el mes del día del niño, nos es inevitable empezar a pensar en los más chiquitos de la familia. Los que estamos trabajando para lograr tener un mundo más “limpio” –entendiendo limpio como la consecuencia de un manejo más responsable de los recursos- nos preguntamos qué podemos hacer para que estos niños no comentan los errores de generaciones pasadas.

Un nacimiento es uno de los momentos más festejados de la vida de una persona ¿Quién podría pensar en otra cosa más que disfrutar de la llegada de ese bebé? Sin embargo, sin intención de ponerme pesimista, sabemos que si no tomamos consciencia, cada persona nueva que llega a este planeta seguirá colaborando a su destrucción. Qué hacer, entonces, para frenar esta tendencia, cómo educar a los niños desde pequeños, criarlos en un hogar más sustentable y generar la concientización necesaria para garantizarles a ellos, a sus hijos y nietos los recursos necesarios para subsistir.

Los bebés empiezan a consumir pañales descartables desde que nacen hasta alrededor de los dos años y medio. La elaboración de estos productos, sea cual fuere la marca, trae aparejado una fuerte depredación de bosques y contaminación de agua. Asimismo, el descarte de los pañales genera basura que tardará en degradarse los próximos 500 años. Está claro que ese niño va a consumir tanto o más que nosotros si no hacemos algo para evitarlo.

En este sentido, un muy buen comienzo es el uso de pañales de tela, que nada tiene que ver con aquellos trapos que usaban nuestras abuelas, más rudimentarios y que había que hervir después de cada uso. Hoy se desarrolla tecnología en telas para que los pañales sean una experiencia más agradable y puedan meterse en el lavarropas. La opción está y, también, se puede alternar con productos descartables de ser necesario. No hace falta ser fundamentalista sino tomar consciencia de que los recursos del planeta son escasos y que cada uno de nosotros es responsable de lo que consume y descarta.

Cuando el niño empieza a hablar y caminar comienza a colaborar en tareas domésticas del hogar. Este es el momento clave para enseñarle la clasificación de la basura. Hay quienes dividen en más o menos categorías, pero con enseñarle la diferenciación mínima entre reciclable –papel, cartón, plástico, metal y vidrio- y basura –restos de comida, papel, cartón plásticos sucios y vidrios rotos- es suficiente.

Otro hábito saludable para lograr que el niño se críe en un hogar más sustentable es inculcarle el uso de la bicicleta. ¡Cada vez hay más chicos que no saben andar en bicicleta! Por falta de tiempo o por miedo a que se lastimen, los padres de hoy dejaron de lado el tema, pero si queremos que mañana usen la bici como medio de transporte hay que acompañarlos, generarles el deseo, ayudarlos a perder el miedo y sacarles las rueditas cuanto antes.

Otras pautas que también pueden guiarnos a criar niños que se involucren con una cultura más sustentable son:
– Fomentar la comida sana -en lo posible orgánica-,
– Minimizar el uso de la tv y seleccionar contenidos a través de internet, como una       herramienta positiva con menos contaminación audiovisual,
– Crear espacios de meditación o de diálogo familiar.

En síntesis, el objetivo es hacer chicos más felices, que a futuro se conviertan en adultos más responsables de un mundo más sano y equilibrado.

 

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